Kong Lor, una cueva con río subterráneo de siete kilómetros en Laos

A punto de volver a subir a la barca
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En el centro de Laos, a medio camino entre Vientiane y Savannakhet, se encuentra Kong Lor, un pequeñísimo pueblo al que llegan algunos viajeros para visitar una extraordinaria cueva que lleva el mismo nombre. Esta localidad, en la que la tranquilidad es casi absoluta y apenas interrumpida por algún gallo latoso, está enclavada en un paisaje precioso formado por montañas cársticas, campos de arroz y el río Nam Hinboun. Explorar la inmensa cueva es el motivo principal de que los turistas nos desviemos de la carretera principal de Laos y recorramos sus caminos más apartados y deteriorados, pero el ambiente relajado hace que las horas de moto o autobús hayan valido realmente la pena.

Dependiendo de la época en la que vayáis encontraréis el paisaje de un color u otro, y si en algunas fotos vimos los campos de arroz completamente verde, nosotros lo encontramos así.

Kong Lor
Kong Lor
Y su "avenida" principal
Y su «avenida» principal
Pack ecológico de viaje

La cueva de Kong Lor se encuentra a un kilómetro del pueblo y a ella se llega andando en unos 10 o 15 minutos, dependiendo de la guesthouse en la que uno se aloje. Antes de llegar hay que pagar la entrada al parque natural y tras andar otro par de minutos se llega a la zona del lago. Allí se paga por el viaje en la barca y el señor que esté atendiendo provee de chaleco salvavidas y linterna frontal al visitante, antes de asignarle a un barquero que lo acompañará finalmente.

Entrada al parque
Entrada al parque
De camino a la entrada de la cueva
De camino a la entrada de la cueva
Pagando por la barquita
Pagando por la barquita

Una vez con el barquero y tras atravesar primero un pequeño lago de agua fresca, hay que meterse de lleno en la cueva. Justo en la entrada, con una profundidad de apenas medio metro, es donde se encuentran las barcas. En esa zona hay bastante luz porque la entrada es muy grande, pero poco se tarda después en quedarse completamente a oscuras.

Llegando a la entrada de la cueva
Llegando a la entrada de la cueva
El río por fuera de la cueva
El río por fuera de la cueva
Entrada a la cueva
Entrada a la cueva
Buscando la barquita
Buscando la barquita

Enseguida empieza la excursión, al menos así fue en nuestro caso, pues al llegar no había nadie más y no tuvimos que hacer cola en ningún momento (con la de horas que tuvimos que esperaren Filipinas para entrar al río subterráneo de Puerto Princesa). La luz de la entrada ilumina la cueva durante muy poco tiempo y en cuestión de segundos hay que hacer uso del frontal; entonces la oscuridad absoluta reina en el lugar.

En las tinieblas
En las tinieblas

Reconozco que al principio una sensación de claustrofobia conocida se apoderó de mí, pero la inmensidad del lugar hizo que la fascinación terminara eclipsando al agobio y con la boca abierta y la linterna encendida fuimos disfrutando de aquel largo río que nos llevaba por un camino que prácticamente teníamos que imaginar.

A mitad de camino se empieza a ver luz, pero lejos de tratarse de la salida lo que uno se encuentra es una parte de la cueva  iluminada artificialmente llena de estalactitas y estalagmitas que se puede recorrer andando. No es un tramo demasiado largo pues en unos cinco minutos se recorre entero, y a la otra parte del camino vuelve a estar el barquero fielmente esperando a los turistas.

Tramo en el que se puede andar
Tramo en el que se puede andar
La luz permite contemplar el lugar
La luz permite contemplar el lugar
Lleno de estalactitas y estalagmitas
Lleno de estalactitas y estalagmitas
Impresionante
Impresionante
Y colosal
Y colosal
A punto de volver a subir a la barca
A punto de volver a subir a la barca

La segunda parte del recorrido es más larga todavía que la anterior, donde la oscuridad total solo es rota por la débil luz de nuestro frontales. Alrededor de unos veinte minutos se ve a lo lejos una pequeña luz, algo que nos indica que estamos ante algo y no sabemos el qué. La luz empieza a hacerse grande poco a poco y aparece una forma rocosa con tintes verdes. Estamos ante la salida de la cueva de Kong Lor, por lo que habremos recorrido los 7 kilómetros del río subterráneo que tiene la cueva.

Se acerca la salida
Se acerca la salida
Llegamos a la salida de la cueva
Llegamos a la salida de la cueva

La barca sin embargo sigue navegando por el río hasta parar en una zona en la que hay un baño, unas tiendas de telas y otras con cosas para beber o comer. Se trata de una pequeña aldea que espera paciente y sin agobios al turista, para que pueda comprar alguna cosa en la tienda o tomar un refresco antes de empezar el camino de vuelta.

Seguimos navegando
Seguimos navegando
Vistas del río a la salida
Vistas del río a la salida
Lugar de descanso
Lugar de descanso

Y cuando se ha descansado un rato se vuelve a subir a la embarcación y se recorre otra vez el serpenteante río. Otra vez la oscuridad, la humedad, los rayos de los frontales iluminando tímidamente las paredes altísimas de la cueva, las gotas que caen del techo y el silencio. Y el barquero, que casi conoce la cueva de memoria vuelve a esquivar cada roca y a girar cada curva en la más absoluta oscuridad, ayudado tan solo de su frontal y repitiendo el ejercicio de dejarnos con la boca abierta.

Y...
Y…
...a volver a empezar
…a volver a empezar

Datos prácticos:

La cueva de Kong Lor

Se encuentra a 1 km más o menos dependiendo de dónde esté tu alojamiento, pero perfectamente se puede llegar hasta ella andando.

En la entrada de la cueva te dejan un chaleco salvavidas y una linterna frontal de forma gratuita, así que no es necesario llevar una.

Tanto al subir a la barca como en un par de ocasiones para ayudar al barquero a empujar por zonas poco profundas hay que introducir los pies en el río así que nuestra recomendación es que vayáis con calzado que se pueda mojar.

Precio barca: Las barcas tienen capacidad para 3 personas y el precio varía dependiendo de si suben 1 (110000), 2 (120000) o 3 (130000)

Precio entrada al parque donde está la cueva: 2.000 kips

Cómo llegar a Kong Lor

En autobús desde la terminal sur de Vientián, aunque nos cruzamos con varios viajeros que visitaban la cueva haciendo el Takhek loop, una ruta en moto bastante popular que empieza en Takhek. Nosotros llegamos con nuestra moto desde Paxan.

Dónde dormir

Las habitaciones de Chantha house, situada en la calle principal de Kong Lor, son sencillas pero limpias. Por 100.000 kips tienes una habitación con cama doble y baño propio. El personal es amable y la comida, además de copiosa la hacen riquísima; tenéis que probar su curry.

Localización

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