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Shangri-La, un viaje a la puerta del Tíbet en China

Yunnan es una de las regiones más eclécticas que encontrarás recorriendo China. Pero si hemos de elegir un lugar de fantasía en su territorio, nosotros nos quedamos con Shangri-La, una enclave tibetano oculto entre montañas que no se parece en casi nada al resto del país. Elevada a más de 3.000 metros de altura y rodeada de praderas alpinas, la ciudad emana un ambiente de oración protegido por tejados tradicionales. Es tan místico el lugar que es difícil de explicar. Ha de visitarse para respirar su embrujo.

Shangri-la ciudad
El santuario de oración de Guishan, en Shangri-La

Lo más particular de este destino de película en la China sagrada es su nombre de literatura de ficción que encaja con su magia. Shangri-La evoca a un lugar lejano y especial porque en realidad este destino no se llamaba así, sino que se fusionó con una historia fantástica. La belleza de este lugar era tan entrañable que China decidió rebautizarla. Motivos no faltaban.

De la literatura fantástica al viaje en Shangri-La

En la primera mitad del siglo XX, James Hilton relató en su novela Horizonte perdido cómo un avión se estrellaba en un lugar lejano del Himalaya y sus ocupantes llegaron a un lugar recóndito y mágico. Se trataba de un valle utópico donde el tiempo se detenía y la longevidad era una realidad. Un mundo perdido coronado por el imaginario monasterio de Shangri-La.

En este punto uno podría preguntarse, ¿y qué tiene que ver la Shangri-La de la novela con la de Yunnan en China? Pues más de lo que parece. El éxito de Horizonte perdido fue tal que, durante décadas, los viajeros buscaban un lugar que pudiera asemejarse a ese enclave utópico creado por Hilton. Y no fueron pocas las ciudades que clamaron merecer el nombre de Shangri-La. Pero solo una se lo quedó.

Shangri-La en China
Las calles empedradas son un símbolo en la ciudad

La que ahora conocemos como Shangri-La se llamaba Zhongdian hasta 2001, un nombre poco atractivo que no le hacía justicia. Fue entonces cuando China vio claro que podía aumentar el tirón turístico de la región pobre de Yunnan aupando a Zhongdian como la verdadera Shangri-La en el mundo real. Y tras rebautizar a la ciudad finalmente se convenció al mundo de que merecía el apodo.

Antes del cambio de nombre, Zhongdian ya era la gran puerta de entrada a la cultura tibetana de Yunnan, y se erigía en uno de los paisajes más espectaculares de todo el suroeste de China. Sus montañas y parajes eran muy similares a los del libro. Eso sí, cuando se formalizó el cambio de nombre también se redecoró el centro de la ciudad. Todos los tejados de la ciudad se reconvirtieron en lo que se contaba en el libro, y los hoteles se engalanaron con detalles de su historia.

Qué ver en Shangri-La
El centro de Shangri-La

¿Es justificable la adopción del nombre de Shangri-La en la que fue Zhongdian en Yunnan? Se dice que sí. Aunque algunos de sus habitantes se quejaron al considerar que se mancillaba su historia real con una ficcionalizada. La cultura tibetana y de los yak era muy fuerte en la ciudad. Y otros pueblos en la región de Sichuan argumentaron que James Hilton se basó en diarios de viaje escritos por un explorador que estuvo en sus parajes y no en Yunnan.

Yak China
Los yak son muy importantes en la cultura tibetana de Shangri-La

En cualquier caso, la fusión de la historia tibetana con la de la fantasía de la novela han creado una ciudad casi mágica, muy distinta del resto de China. Un lugar donde el misticismo se exhala en su aire de montaña. Y que difícilmente decepciona. Sí, seguramente el cambio de nombre haya forzado algunos arreglos turísticos. Pero Shangri-La es fascinante.

La vida a más de 3.000 metros de altura

La ciudad está totalmente condicionada por su altura. Porque Shangri-La, en su centro histórico, se encuentra a 3.300 metros por encima del nivel del mar. Y conviene no subestimar este hecho, ya que sentir cansancio o un dolor de cabeza leve son sensaciones normales.

Shangri-La
Shangri-La es muy tranquila a la mañana

Es más, aunque se pueda llegar directamente en aeropuerto, en realidad puede ser una idea poco recomendable la de llegar sin pasar antes por alturas intermedias. En Yunnan, lo ideal es aterrizar en Kunming, su capital, y dirigirse en tren poco a poco hacia Shangri-La.

Para evitar el mal de altura y acostumbrarse, antes de llegar a Shangri-La es ideal pasar al menos una noche en Kunming, otra en Dali, y al menos una última en Lijiang. Cada una de estas ciudades cuenta con una altura mayor, y hace que plantarse en los 3.300 metros de Shangri-La se haya hecho de forma escalonada.

Shangri-La altitud
Una ciudad en las alturas

A unas malas, si la sensación de mareo o desorientación es intensa, se pueden comprar botellas de oxígeno por poco más de un euro en casi cualquier tienda.

La puerta de entrada al Tíbet en Shangri-La

Más allá de lo pomposo de su nombre evocador de fantasías, lo más importante de Shangri-La como destino de viaje es que es la puerta amable al Tíbet. La más sencilla y aun así auténtica.

Templo tibetano cerveza
Un templo tibetano acepta cerveza como ofrenda al más allá

Viajar a la Región Autónoma del Tíbet requiere complejos permisos y viajar de forma organizada con un visado especial. La situación política en China hace que sea muy difícil descubrir el Tíbet, pero Shangri-La podría considerarse casi como la misma región. Solo que al encontrarse de forma organizativa en Yunnan no tiene restricción alguna de entrada o movimiento.

Restaurante Shangri-La
Un puchero tibetano en Shangri-La

El entorno, la arquitectura, la gastronomía y la cultura en Shangri-La son profundamente tibetanas. Más del 80% de la población es de etnia del Himalaya, la ciudad posee el idioma propio de la zona y comparte estilos culinarios. La forma sencilla de conocer el Tíbet en China es, sin duda, Shangri-La.

Visitar Shangri-La a través de su centro histórico

Sin duda, visitar los alrededores naturales de Shangri-La es algo casi obligatorio en este destino de China. Pero el mismísimo centro histórico de la ciudad es algo para destinarle al menos un día. Conocido como la Ciudad Antigua de Dukezong, este distrito es perfecto para estar junto a él en los días que se pasen en Shangri-La.

dukezong
Dukezong

Las callejuelas empedradas rodeadas de comercios clásicos y de madera dan una impresión de que el tiempo se detuvo. Los hogares también son entrañables y animan a buscar un hotel tradicional, pero no será esa la mejor opción. Nosotros preferimos estar a las puertas del Dukezong en un hotel más nuevo.

Si bien las casas tibetanas tradicionales tienen un encanto notorio, desgraciadamente son poco cálidas. Y hace mucho frío en Shangri-La durante casi todo el año. La ciudad está a una altura elevadísima y no tener un sistema de calefacción en condiciones puede ser doloroso. Para no jugársela, es mejor optar por un hotel nuevo, que además tienen sistemas de oxígeno dentro de las habitaciones.

Shangri-La
El centro de la ciudad

Lo bueno es que la zona del centro antiguo es asequible a pie y alojarse junto a ella es algo casi de ensueño. En Dukezong hay templos, monasterios, una enorme rueda de oración que gira con la fuerza de los feligreses, y también muy buenos restaurantes. Como es habitual en China, se ve a muchísima gente con ropajes tradicionales. En este caso son trajes tibetanos.

Qué ver en Shangri-La en Yunnan

El centro histórico del Dukezong puede ofrecer interés histórico para al menos un día, y es sumamente bello a la mañana, cuando los comercios aún no han abierto. Al empezar el día y llenarse la ciudad es cuando vale la pena subir a la enorme rueda de oración de Guishan. Se puede participar en el movimiento o simplemente deleitarse con las vistas de la ciudad.

Guishan Shangri-La
La rueda de oración en Guishan

Sin embargo, es más impresionante visitar Songzanlin, el mayor monasterio budista tibetano de Yunnan. Cuenta con edificios escalonados, tejados dorados y salas de oración. En un lugar así cabe recordar que se ha de vestir con discreción y, por supuesto, no levantar la voz. Como hay mucha gente rezando se ha de intentar no importunar a los fieles.

China sagrada

A partir de aquí, es imprescindible descubrir la naturaleza que aparece a las afueras de Shangri-La. Lo más reconocible es el Parque Nacional Pudacuo. Está ubicado a unos 22 kilómetros de la ciudad, y posee bosques de coníferas, humedales, lagos de montaña y pastizales. Aquí además la altura aún es mayor, así que es necesario tenerlo en cuenta.

Shangri-La rural
Las enormes praderas de Shangri-La

También puedes encontrar fauna local en Shangri-La, especialmente en praderas donde pasten yaks, caballos y ganado. Eso sí, no te acerques a los animales. El budismo tibetano opta por convivir en armonía con ellos y guardando cierta distancia. Así que no está la fauna acostumbrada al contacto humano. Mejor observar desde lejos.

Yak Shangri-La
Se ven animales con frecuencia

Igualmente, es fácil reponer fuerzas en Shangri-La gracias a su cocina. Priman los guisos y los pucheros picantes, además de todo tipo de productos elaborados con leche de yak. La ofrecen constantemente en cualquier lugar. Eso sin contar con la enorme presencia de las setas salvajes de la zona.

te leche yak
Los muy habituales tés con leche de yak

Ante todo, hay que tener en cuenta que viajar a Shangri‑La es la experiencia de vivir una ciudad lenta y tranquila. Al menos requiere tres noches para aclimatarse a su altura y ritmo, si bien a veces basta simplemente con sentarse al sol de la tarde dando una tregua al frío. Las montañas cambian de color al ponerse el sol y las campanas de los monasterios de Shangri-La suenan con fuerza.

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Luis Garrido-Julve

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