Pocas civilizaciones en el mundo merecen tanto el calificativo de milenaria como China. Y es que el adjetivo le viene que ni pintado al país. Durante más de dos mil años, el imperio más grande del mundo fue también el más fascinante. Uno donde la caligrafía era un arte, la medicina bebía de tradiciones y la arquitectura exhibía enormes murallas y palacios imposibles.

A día de hoy, China es el país más avanzado del mundo en muchas de las tecnologías que usamos a diario. Su sociedad hiperconectada saca pecho con robots y trenes de alta velocidad. Pero el corazón de sus más de cuatro milenios de historia está construido sobre ciudades antiguas, imperios amurallados y muchísimo arte.
Muchos de los destinos que aparecen en un viaje a través de la China milenaria están integrados en la modernidad ultra-tecnológica del país. O han sido reformados para devolverles el esplendor del pasado. Para descubrirlos es necesario recorrer el país a través de toda su extensión, ya que la diversidad histórica de China contó no solo con muchas capitales y centros de poder. Sino con ciudades importantes a lo largo y ancho del país.
Si hay una ciudad que cumple con creces culturalmente en China, esa es Pekín. Cuenta con majestuosas construcciones imperiales del pasado como el lago Houhai y palacios impresionantes. A nivel milenario, Pekín fue la capital del imperio durante más de 700 años. Y eso se nota en sus calles.

El mayor símbolo de la grandeza imperial de China, la Gran Muralla, también se encuentra en los alrededores de Pekín. Si quieres conocer esta maravilla de la humanidad, la capital del país es el lugar idóneo para visitarla.

Sin embargo, la grandeza milenaria de Pekín la encontramos en el lugar central de su urbanismo, la Ciudad Prohibida. A una distancia razonable de esta zona palaciega de excepción se encuentran santuarios impresionantes como el Templo del Cielo, así como construcciones que quitan el hipo como la fastuosa torre del tambor. Mención especial tiene el Palacio de Verano del emperador.
Muchos viajeros conocen el nombre de Xi’an por la colección del ejército de terracota. Pero que dicha maravilla artística fuera encontrada en esta ciudad no fue casualidad. Porque Xi’an fue la primera gran capital del pasado imperial chino unificado. Y todo su centro histórico amurallado sigue contando esa historia.

Dentro de la enorme zona amurallada no hay enormes rascacielos ni tecnología puntera. Sino historia y construcciones del pasado integradas en la vida diaria de los ciudadanos. Las torres del Tambor y de la Campana son un espectáculo que combina a la perfección con el antiguo barrio musulmán.

El lugar central de Xi’an es su muralla. Conservada a la perfección y con diversas entradas, es posible subir a lo alto de ella y recorrerla andando o en bicicleta.
Muchos viajeros pasan por alto que hay otra gran capital imperial en la historia de china. Nankín, pese a quedar algo eclipsada por Pekín o Shanghái en la China milenaria, fue capital imperial, republicana y símbolo fundacional de la China moderna.

Nankín es una de esas ciudades con memoria histórica, pero también es un festín de impresionantes espacios verdes impresionantes. Tiene tamaño de gran metrópolis, pero en realidad su día a día es tranquilo. En ella se alojan mausoleos imperiales y su muralla es otra joya arquitectónica.
La cuarta de las capitales históricas de la civilización china es Luoyang, una de las grandes cunas culturales del país. Por casi mil años fue el centro político, cultural y económico de numerosos imperios, acogiendo a trece dinastías diferentes. Y eso se nota al pasear por Luoyang. Además de restos imperiales, aún hay antiguas murallas en gran estado.

Para un viajero, el peso histórico de Luoyang se complementa a la perfección con las grutas de Longmen, uno de los conjuntos más impresionantes de esculturas budistas en todo el mundo. Y dicho hallazgo convirtió a Luoyang en un lugar imprescindible para comprender la historia del imperio chino.
En China hay muchas ciudades antiguas que rememoran su pasado imperial como si no hubiera pasado el tiempo. Y quizás una de las más bellas es la apodada como la Ciudad del Fénix, cuyo nombre real es Fenghuang. Fue levantada hace más de tres siglos en Hunan y allí se puede ver la imagen icónica de las casas tradicionales sobre pilotes de madera. Suspendidas sobre el río.

No obstante, tiene mucho más. Fenghuang representa la riqueza cultural de algunas minorías étnicas y eso convierte a este lugar en un destino festivo. Es fácil encontrar ferias y celebraciones. Aunque su pasado milenario hace que pasear al amanecer transporte al viajero a un pasado imperial.
Si Fenghuang retrata a la perfección cómo era la vida sobre el río siglos atrás, lo de transportarse a otro momento histórico en Pingyao ya es otro nivel. En esta ciudad histórica -así la define el propio gobierno chino- a veces el viajero se pregunta si no es todo cartón piedra. Porque parece sacado de una película.

Por fortuna no es así. Pingyao quizás sea tremendamente turística, pero luce en realidad casi como lo hacía siglos atrás. Una ciudad amurallada a la que se penetra por sus portones principales y te transporta a otra época.

Quizás lo más impresionante de Pingyao es que está considerada como la ciudad amurallada mejor conservada de toda China. Eso la hace muy turística. Pero también la convierte en un destino donde sumergirte en el pasado imperial del país.
Shanghái es una ciudad con una fascinante historia en China, si bien es más cercana a los siglos XIX y XX y representa una era más actual. Aun así, muy cerca de la capital financiera del país del dragón se encuentra Suzhou, una de las ciudades donde mejor se conserva el alma de la China milenaria. Y que tiene una historia que suma más de dos milenios.

Históricamente fue conocida como la Venecia de Oriente por sus puentes de piedra y canales. El propio Marco Polo la describió como uno de los lugares más bellos que conoció en todos sus viajes. En la actualidad, Suzhou representa como pocas el refinamiento de aquel pasado. Y combina belleza, armonía y tradición. Eso sí, es tan turística que merece más la pena visitarla cuando no coincida con fines de semana o festivos chinos.
A día de hoy, la ciudad de Hangzhou es popularizada entre la población china como la localidad de la calidad de vida. A tan solo hora y media de Shanghái, es un lugar cómodo y asequible. Desarrollado pero con mucha alma. Porque, a diferencia de las nuevas ciudades ultramodernas, Hangzhou respira historia milenaria y ante todo medieval.

Esta ciudad oriental está coronada por espacios naturales repletos de nobleza china por doquier. Eso es porque durante la dinastía Song del Sur en el siglo XIII, Hangzhou fue capital de China durante más de un siglo. Hay arquitectura, tradición e identidad a cada paso. Marco Polo dijo que era «la ciudad más espléndida y suntuosa del mundo».

Hace ya más de 18 siglos que Hangzhou dejó de ser la capital del país. Si bien la historia quedó escrita para siempre en su principal lugar, el Lago del Oeste, donde aquel esplendor sigue siendo visible frente a sus aguas.
Si bien Hangzhou es la imagen más viva en el sur de la dinastía Song, considerada una de las más sofisticadas del mundo medieval en todo el planeta, en el norte se encontraba Kaifeng. También fue capital imperial bajo su mandato. Precisamente Kaifeng dejó de ser la capital imperial cuando la dinastía se mudó a Hangzhou.

Kaifeng conserva un valioso patrimonio que permite revivir el esplendor de la China medieval. Entre sus principales atractivos destacan la Pagoda de Hierro, una de las pagodas de ladrillo mejor conservadas del país. También se encuentra la Puerta del Dragón y las antiguas murallas, o el Pabellón del Dragón. Igualmente cuenta con un mercado nocturno que rinde homenaje a su época de esplendor.
China no puede entenderse sin el confucianismo. No se trata de una doctrina como muchos piensan, sino que es un enorme rastro cultural que define gran parte de los comportamientos en el país, además de sus formas de gobierno. Y el lugar donde comprender su origen es Qufu.

Ubicada en el suroeste de la provincia de Shandong, Qufu es la cuna de Confucio, que vivió entre los siglos VI y V antes de Cristo. La ciudad es modesta en tamaño, pero enorme en importancia histórica. Fue un lugar de peregrinación para emperadores, funcionarios y eruditos que acudían a rendir homenaje al maestro. Pasear por Qufu es recorrer el corazón intelectual del país y comprender los valores que han marcado la civilización china hasta nuestros días.
A día de hoy, Chengdu es la ciudad de la felicidad en China. El lugar, según muchos, más alegre del país. La capital de la región de Sichuan es conocida por ser el hogar de los pandas y por contar con una gastronomía única. Pero también es una de las ciudades más habitadas de la antigua China, con más de 2.300 años de historia.

El sistema de irrigación de la presa de Dujiangyan es una de las mayores obras de ingeniería de la antigüedad que siguen en uso. Pero a nivel histórico es más impactante pasear por las antiguas calles de Jinli, donde el ambiente tradicional evoca el esplendor histórico de una de las grandes capitales culturales del país.
En la región de Yunnan, lejos de los imperios más grandes del pasado y con cierto mestizaje con el sureste asiático, la ciudad antigua de Lijiang se alza como una mirada a un pasado multicultural. La China milenaria permitía el desarrollo de diferentes civilizaciones y etnias, y eso permitió el auge de Lijiang.

Situada al noroeste de Yunnan y al pie de la meseta tibetana, es una de las ciudades históricas mejor conservadas del suroeste de China. Su casco antiguo, que es Patrimonio de la Humanidad, fue un importante enclave de la antigua Ruta del Té y los Caballos, la red comercial que conectaba Yunnan y Sichuan con el Tíbet.

El encanto de Lijiang reside en su laberinto de canales, puentes de piedra y casas de madera de la etnia naxi, que han sobrevivido en gran medida intactos hasta hoy. El sistema hidráulico tradicional que atraviesa la ciudad le ha valido el sobrenombre de «la Venecia de las montañas». Y en realidad la ciudad evoca el mestizaje de la China milenaria del pasado.
¡ CAMPAÑA ACTIVA !
Hasta el 28 de junio dispones de un 15 % de descuento automático en tu seguro de viaje y hasta un 45% combinándolo con otros descuentos habituales