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Cap. 03 – Vieng Phouka, lugar elegido para el trekking

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It was hard at the beginning and the rest of the days for relaxation, that was how it was planned and that is what we were going to do. In the Lonely Planet we read that in Vieng Phouka there is a tourist office, the Vieng Phouka Ecoguide Service, from where you can hire the trekking , so that would be our next stop.

The owner of the guesthouse where we were told that at nine o’clock a tuk-tuk would take us to the Huay Xai bus station to catch the bus to Vieng Phouka ( see video ). But from the saying to the fact there was always a stretch: at the specified time a tuk-tuk appeared , we climbed, the Dutch, a man who went alone and when the last couple arrived … change of plans. We were enough people to go in a van and how right there was a man with one who also went in the direction of Vieng Phouka and took us. Seven people, the driver and a friend, we were all going in the same direction, although I still was not sure where they were going to leave us …

Tuk-tuk in Huay Xai
Tuk-tuk in Huay Xai

It is not too far from one village to another, the “problem” is that in Laosnobody is in a hurry and where you can get there in a couple of hours late 4 (downtowndesign). There was still room in the van, how could they miss it? So we spent half an hour waiting for another couple before leaving. Little forward, the driver did not have any gasoline. We stopped at a gas station but they did not have gas, we stopped at another but they did not have it, we stopped at another and they did not … so when we were half an hour later the guy decided not to risk more and return to the gas station in town. In the end you end up thinking: “well, I’m not in such a hurry either”. In addition the road was entertaining. For starters there was not a single straight: all mountain and all curves. From time to time four cabins appeared that were supposed to be villages and the road became an obstacle course: children going to school, dogs, cats, buffalos, cows (derived from the zebu! Something I have been left to study so much this summer), pigs, goats, ducks, chickens and all the chicks behind, and all roaming freely and without stress, could already whistle the van 50 Sometimes I always had to dodge everything. How was a dog getting up off the ground in the middle of the road if he was taking a nap? Or was it going to stress a cow running? None of that, you’ll be through another van site … How was a dog getting up off the ground in the middle of the road if he was taking a nap? Or was it going to stress a cow running? None of that, you’ll be through another van site … How was a dog getting up off the ground in the middle of the road if he was taking a nap? Or was it going to stress a cow running? None of that, you’ll be through another van site …

We are going to Vieng Phouka
Nos vamos a Vieng Phouka

Bueno, gasolina ya teníamos, pero basta una llamada a última hora para poder ir a recoger a alguien que también se viene con nosotros. ¿no hay sitio? ¿Cómo que no? Donde caben 9 caben 11,  empezábamos a conocer el “siempre cabe alguien más”.

Sin atropellar a ningún animal ni recoger a nadie más, al final llegamos a nuestro destino y fuimos nosotros los únicos que bajamos en Vieng Phouka. Nos dejaron a las afueras del pueblo delante de una guesthouse (ver video llegada Vieng Phouka), pero nosotros ya habíamos mirado donde queríamos ir, otra que estaba a un kilómetro del pueblo pero en la otra punta así que teníamos que travesarlo todo. Tuvimos la idea de ir grabando hasta llegar a la guesthouse para ir explicando cosas del blog, y se nos quedó uno de los videos más bonitos de los que hicimos. Iba yo grabando y andando detrás de Toni mientras entrábamos en el pueblo y los niños se nos quedaban mirando y nos saludaban. El Bo Kung es una guesthouse que está un poco escondida pero se recomienda por ser un sitio tranquilo, ya que Vieng Phouka es frecuentado por camioneros y quedarse en la travesía que cruzaba el pueblo no era la mejor idea, por eso nos metimos por un caminito que nos llevaba hasta allí, y cuando nos vieron los niños se volvieron locos. Empecé a oír Sabaydee!! Sabaydee!! (hola en lao) y el grupo de niños que había visto mi cámara se avalanzó hacia mi. Se han acostumbrado a que los turistas les enseñen la foto en la pantalla de las cámaras digitales, y como estaba grabando con la de vídeo les puse la pantalla para que se viesen y empezaron a hacer monadas delante todos alborotados.

Niños por el camino hacia la guesthouse
Niños por el camino hacia la guesthouse

Lo gracioso fue que luego intentaba seguir andando y venían detrás de mi, me cogían de los pantalones y seguían gritando: Sabaydee!! Sabaydee!! Y les continuaba a grabando. Lo que al final me tuve que ir porque sino me hubiesen tenido hasta las tantas. Me acuerdo que una niña me cogió de la mano y se venía conmigo. Pase un rato estupendo con los niños (ver video de los niños). Al final del camino encontramos la guesthouse, no había nadie, estábamos solos Toni y yo, y cuando nos vió la dueña se le luminaron los ojos. Hacía mucho que no se quedaba nadie allí, vimos en el libro del check-in que los últimos fueron unos franceses hacía un mes (ver video de la llegada a la guesthouse).

Aparte de que Vieng Phouka no es un sitio donde se queden demasiados turistas el sitio esta un poco escondido, pero es muy bonito y es una lástima no adentrarte para quedarte allí algún día.

Arbolito de camino a la guesthouse. ¿Dónde está Carme?
Arbolito de camino a la guesthouse. ¿Dónde está Carme?

Las habitaciones son cabañas de madera y bambú separadas unas de otras todas en el campo. Encima la que nos dio a nosotros tenía detrás un balcón construido justo encima del río. Todo muy sencillo pero con un aire muy rústico y apacible.

Terracita de la guesthouse Bo Kung
Terracita de la guesthouse Bo Kung

Claro que la sencillez se transformaba en austeridad: una cama, una mosquitera y el baño, donde solamente había una ducha compuesta de un grifo a un metro de altura para poder llenar un cubo de donde ibas sacando cazos para echártelos por encima.

Interior de la cabaña
Interior de la cabaña

Y allí las tazas del wáter empezaron a dejar de existir para convertirse en platos en el suelo con el agujero, el típico wáter turco. Y encima con mascota incluida, porque nada más entrar me llevé un susto de muerte. Abrí la puerta y había en la pared una araña de unos 12 centímetros de diámetro, nuestra amiga la araña-cangrejo, porque Toni le dio un golpe (¡¡¡¡¡en contra de mi voluntad!!!!!!!) que la dejó KO y dice que sonó a cangrejo. Pero a parte teníamos otros “amigos” que, aunque inofensivos, te quedabas perplejo de ver su tamaño.

"Pequeño" gusano de tierra
“Pequeño” gusano de tierra

En fin, después de investigar un rato nos fuimos a contratar el trekking a la oficina.  Allí nos explicaron las diferentes rutas que había y los días que podías ir. Nosotros queríamos estar tres días y elegimos la ruta por el espacio protegido de Nam Ha porque nos dijeron que era la menos turística y nos gustaba la idea de no ir encontrándonos guiris por todos los sitios. Vimos un poco lo que iba a ser y qué visitaríamos, y nos recomendaron que cogiésemos solo lo imprescindible. A la mañana siguiente teníamos que estar a las 8 en el mismo sitio para partir.

Explicaciones del trekking en Vieng Phouka Ecoguide Service
Explicaciones del trekking en Vieng Phouka Ecoguide Service

Nos fuimos a comer a un resturante que no tubo nada de éxito, no me acuerdo ni del nombre pero no tenían nada, lo único que tenía era arroz y de todos los platos de arroz solo tenía con verduras. Así que al final nos sacó lo que tenía con la cerveza caliente porque la electricidad estaba cortada.

Toni en el (restaurante) donde solo había arroz con verduras
Toni en el (restaurante) donde solo había arroz con verduras

Nos pasó la tarde grabando, escribiendo y durmiendo y por la noche cenamos con los dueños de la guesthouse, que nos pusieron una sopa de verduras y el famoso arroz glutinoso que tanto aborrecí los días de trekking. Lo utilizan como aquí el pan, para acompañar la comida y simplemente es arroz hervido con poco agua, dejando el arroz en una masa que vas cogiendo a cachos.

En casa de los dueños de la guesthouse
En casa de los dueños de la guesthouse

In the picture you can see his house, I think it was when they gave us a shot of lao-lao, a typical rice liqueur that I did not try again. And to the bed that had to rest for the next day …

1 comentario
  1. Manuela dice

    mmmm, con lo que me gustan las aranyas gigantes y el arroz!!! Estoy enganchada a vuestro blog!!! Besos desde Amsterdam.

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