Cap. 04 – Trekking por Nam Tha, la selva nos espera

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Primer día de trekking

Creía que el punto de partida estaba más cerca de Vieng Phouka, que por eso se organizaban desde allí, pero la verdad es que la llegada ya fue toda una odisea. A la hora concretada nos recogió el dueño de la guesthouse con su pick-up, pensaba yo que para dejarnos en la oficina, pero no fue así. Por la oficina solo pasamos para recoger a nuestros guías: Seekham y Camsay. A ellos y a unos cuantos más porque para variar éramos un montón de gente para aprovechar el espacio y dejamos a unos niños en el colegio y a un hombre cargado de cajas de huevos en un poblado.

Pick-up from the owner of the guesthouse
Pick-up from the owner of the guesthouse

Empezó suave el camino, al principio íbamos grabando, disfrutando del paisaje, viendo a la gente trabajar, los niños que iban al colegio, los perros holgazaneando, los cerdos buscando comida… en fin, el típico paisaje de cualquier pueblo de Laos. Pero poco a poco nos fuimos adentrando en “tierra salvaje”, el camino se fue estrechando, el asfalto desapareció al mismo tiempo que aparecían agujeros en el suelo cada vez más grandes y la maleza empezó a acercarse vertiginosamente a la camioneta.

Tanto que teníamos que ir agachando las cabezas porque se nos metían las ramas en los ojos. Me puse las gafas de sol y continué descojonándome, íbamos saltando allí detrás, era imposible quedarse quieto, aunque me dejó de hacer tanta gracia cuando me di un golpe en toda la cabeza que me dejó atontada. Era alucinante, el conductor le echaba un par… porque había algunas brechas en el camino por las que decíamos “no pasa, seguro que no pasa” y él adelante. No es por exagerar, es que del agua se habían abierto unos canales en medio del camino que en nuestro país hubiesen bastado para cerrarlo y prohibir la circulación en él. Cuando vi la primera vez al conductor con la pick-up pensé “¿para que querrá tan gran armatoste si solo reparte garrafas de agua por el pueblo?”. Pero desde luego que haciendo esos viajes la amortiza; no había obstáculo para él, llegamos incluso a vadear un río.

Hicimos unas cuantas paradas en lo que eran ya poblados Akha y también lo hicimos en un poblado Lahu. Allí creábamos aun más expectación ya que aunque pasen turistas de vez en cuando no les dejamos de hacer gracia. Se notaba como al ritmo que nos íbamos alejando de la civilización disminuían los recursos, las carencias eran cada vez más evidentes: casas sencillas, la gente sucia vestida con ropa vieja y rota, condiciones muy precarias en general.

Girl from a village Akha
Girl from a village Akha

No obstante no se veía a la gente triste, por lo menos su expresión no lo transmitía. Unos se reían, otros hacían comentarios entre ellos disimulando como si no les viésemos y un niño cogió un berrinche de ver a Toni con la cámara.

Children in the village Lahu
Children in the village Lahu

Pasamos por un par de poblados Akha antes de que nos dejasen al lado de un río donde empezaba el trekking y allí se despidió de nosotros el conductor. Como si estuviese hecho adrede, el puente por el que teníamos que cruzar para empezar el camino estaba deshecho, como si lo hubiesen dejado así para darle más emoción. Un puente con cañas de bambú rotas en su mayoría y que crujían mientras ibas andando y encima la barandilla baja y tenias que ir doblado para poder cogerte.

Carme crossing the bamboo bridge
Carme crossing the bamboo bridge

¡Ahora sí! ya tocaba ponerse a andar, la mochila bien sujeta, las botas bien atadas y muchas ganas de verlo todo. Con esos ánimos empezamos. Tan frescos como estábamos aun llevábamos un ritmo bastante rapidito aunque el guía no se estresaba, seguro que pensaba “mañana no correréis tanto”, pero nosotros nada, a la nuestra. Se abría ante nosotros la selva, no necesitaba saber que plantas o que árboles estaba viendo para quedarme boquiabierta. Se me hizo muy corto el camino hasta la siguiente parada.

En un par de horas llegamos al primer poblado Akha donde nos íbamos a quedar y dejamos todo en una cabaña, nuestra “pensión” para esa noche. Simplemente consistía en una cabaña de madera construida a unos dos metros de altura, sin habitaciones ni baños ni nada de nada, era todo la misma “sala”. Fuera había otra pequeña cabaña, no llegaría a ocupar más de dos metros cuadrados a modo de cocina, por llamarle de alguna forma, porque lo único que tenía de cocina era que estaba habilitado para poder encender fuego allí dentro.

Un poco mas alejado de la cabaña había otra pero a la altura del suelo: el baño, bueno servicio, mejor dicho, el agujero…

Bamboo store in the village where we stopped to sleep
Bamboo store in the village where we stopped to sleep

En la comida Campsay nos empezó a mostrar sus dotes de cocinero-de-selva. Alucinábamos con él porque iba recogiendo los ingredientes por el camino “esto venenoso, esto otro no”. Aparte en su mochila llevaba arroz y nuddles, y con eso ya tenía bastante. Hervía las plantas y te hacia una sopa, cogía plátanos y ya teníamos postre, cada día nos sorprendía con algo.

Por la tarde nos fuimos solo con Seekham a ver unas cascadas. Como ya habíamos “acampado” no llevábamos mochilas e íbamos ligeros y el guía nos empezó a contar cosas ya con más confianza y sin parar de dar con el machete a todos los sitios. Hablábamos en inglés, él lo hacía desde hacía solo un par de meses porque además llevaba poco tiempo de guía.

Carme and Seekham on the way to the waterfall
Carme and Seekham on the way to the waterfall

La cascada que íbamos a visitar no estaba muy lejos, ¡pero eso no evitó los accidentes! Aparte de que ya estábamos en “territorio sanguijuela”, tuvimos que cruzar un río y como no había puente quitarnos las botas. El caso es que desde el borde del río hasta donde llegaba el agua había un tramo bastante alto y Toni me dijo “yo paso primero”, cogió una caña de bambú que había por el suelo y la apoyó en el fondo del río con tan mala suerte que al apoyar su peso… ¡plaf! se partió en dos y se fue de cabeza al agua. No se rompió nada ni se hizo daño, la mala suerte fue que en la mano llevaba la Fuji S3 y se zambulló en el agua. Fueron unas milésimas de segundo, pero suficiente como para fastidiarse. Menos mal que Toni se lo coge todo con filosofía, porque llega a ser una cámara mía y no se lo que hago. Encima la Fuji S2 estaba en Vieng Phouka, así que no pudimos hacer ni una foto más del trekking…

De la cascada pudimos hacer un vídeo, era muy bonita pero no se escucha casi lo que decíamos del ruido que hacía el agua. Así que con una cámara menos volvimos al poblado.

Evidentemente duchas no había así que teníamos que buscar algún sitio donde poder darnos un chapuzón. Encontramos un sitio donde terminaba un riachuelo que supongo que utilizaban para coger agua o lavar la ropa, no se porque no había nadie, y mejor, porque nos teníamos que duchar ahí, así que cogimos la pastilla de jabón y nos metimos en el agua y en el momento que Toni se quitó el pantalón cayó al suelo una sanguijuela rechoncha que seguro que llevaba ya unas horas chupando… el caso es que se miró para ver de donde había caído y la muy espabilada le había subido por dentro del pantalón hasta el muslo donde le dejó una herida como un picotazo ensangrentado.

Después de cenar no tardamos mucho en acostarnos, Seekham nos montó unas camas con colchones y mosquiteras que había allí dentro guardados y dormimos todos allí, en el mismo sitio. No es el sitio más cómodo donde he dormido, ¡pero tiene su punto!

7 Comentarios
  1. Nati dice

    Imprescindible las botas, no? Pero quién carga con ellas en febrero?Qué opináis?

    1. carme dice

      Hola Nati. Nosotros esa vez fuimos con botas, pero con unas zapatillas que sean buenas para trekking irás bien también pues la dificultad no era extrema y te ocupará menos en la mochila.

  2. Maria dice

    Quina passada! Nosaltres estem pensant en anar a Laos 15 dies a l'Agost i aquest post m'ha encantat! D'on és el guia? I per d'altra banda, el que em tira més enrere és que serà plena època de monsons i les carreteres potser estaran bastant malament. Ho faríeu igualment? Merci!

    1. carme dice

      Hola Maria. Crec que el guía era de Vieng Phouka. No tinc ni idea de com estarà allò a l’Agost, però imagine que a l’agència on es contrata el guia vos dirán si ho recomanen o no. Bon viatge! 

  3. Héctor dice

    Alguna recomanació de la touroperadora per a organitzar el trekking? Moltíssimes gràcies. Post increíble ;)

  4. carme dice

    buscarem alguna foto perque ara no ho se cert, pero ja veuràs vídeos que si que en tenim!!

  5. Ta mare dice

    NO teniu fotos de la casa on domieu? era igual que les de les fotos?

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