Shanghái es una ciudad sin centro y con muchísimo por ver. Desde los edificios más futuristas y opulentos de China a la Shanghái colonial que estuvo en manos de ingleses y franceses. No es solo hacer una lista de qué ver en Shanghái, sino de vivir lo que ofrece. Posee la mayor oferta gastronómica del país, los bares más espectaculares y muchísimos parques.

El hecho de que no tenga centro hace que explorar Shanghái pueda empezarse desde cualquier lugar. Aunque, si hemos de elegir un sitio, ese sería la plaza del Pueblo. Un icono de la China del presente y el lugar mejor comunicado de la ciudad.
¿Y cuánto tiempo hace falta? Con dos días se ve lo esencial sin agobios y con tres se disfruta de verdad. Al final de esta guía te dejamos los tres recorridos, día a día.
Un buen lugar para empezar una visita en Shanghái es a través del Parque del Pueblo (búscalo en tu mapa como 人民公园), más conocido como People’s Park.
Se trata de una explanada en pleno centro con muchísima vida y el estilo propio de China. Además es uno de esos lugares que, a nivel cultural, tienen mucho que ofrecer.

Cualquier día entre semana verás muchísima vida local, sobre todo con personas de la tercera edad haciendo taichi, jugando al ajedrez chino o incluso con grupos de personas cantando ópera. Es el lugar ideal para ver cómo viven los mayores en esta ciudad.

Los fines de semana, además, te encontrarás con el mercado del matrimonio, un espectáculo cultural en el que padres cuelgan carteles ofreciendo a sus hijos solteros, señalando su edad, educación o ingresos.
Esto nos puede chocar a los occidentales, pero la política de hijo único en China hizo mella en la sociedad.

Igualmente, en este parque puedes pasar horas a través de sus cafés. Y desde ahí puedes dirigirte a la Plaza del Pueblo, popularizada como People’s Square (人民广场), está justo al lado. Se trata del centro político y cultural de la ciudad.
Desde ahí puedes acceder al Museo de Shanghái, gratuito y de los más importantes del país, además de contar con museos de arte y el Gran Teatro de la ciudad. Las vistas hacia los rascacielos también quitan el hipo.
Las grandes ciudades chinas tecnológicas como Shenzhen o Shanghái no se pueden concebir sin sus enormes avenidas comerciales en pleno centro, donde se reúne ocio, compras, paseos y comida callejera.
Y precisamente la conocida como avenida de Nanjing es de las más reconocidas no solo en China, sino en todo el mundo.

Existen dos tramos de la avenida, siendo la más animada y divertida la Nanjing East Road (南京东路), también es la más turística, aunque no esperes encontrar muchos viajeros occidentales: la mayoría de visitantes son chinos de otras provincias.
Más que un lugar donde ir de compras, aunque marcas como Apple estén ahí, es un eje desde donde ir del viejo Shanghái hacia el nuevo, disfrutando de la comida callejera y de lo bonito del paseo.

La mayoría de fotos urbanas de la ciudad se hacen precisamente aquí, al combinar la parte ancestral de la ciudad con neones y los rascacielos al fondo.

Existe también la zona oeste de la avenida, conocida como Nanjing West Road (南京西路), más enfocada a centros comerciales de lujo, aunque existe alguna librería tradicional interesante e incluso cafeterías de diseño de alta calidad.
Si Shanghái tiene una postal, es esta. El Bund es el paseo junto al río Huangpu donde los edificios que levantaron los bancos ingleses miran de frente a los rascacielos de Pudong: un siglo de distancia entre dos orillas separadas por unos cientos de metros de agua. Se recorre a pie de sur a norte, mejor llegando antes del atardecer, y da para una tarde entera entre terrazas, museos y la avenida de Fuzhou. Le dedicamos una guía aparte donde contamos cómo recorrer el Bund parada a parada.

Una de las zonas más bonitas y que tratan de representar la vieja China comerciante es la que rodea al precioso jardín de Yuyuan, muy cerca de la avenida de Nanjing, en la zona tradicional de Shanghái.
Lo más interesante del jardín de Yuyuan es que ha mantenido la esencia de cuando fue construido, hace 400 años. Y exhibe un exquisito paisajismo tradicional, con pabellones curvos y unos puentes preciosos que evocan al imperio milenario.
En los estanques habitan preciosas carpas en libertad, hay rocas calizas y árboles centenarios. Todo está perfectamente creado para ser armonioso, pura poesía arquitectónica.

Yuyuan fusiona arquitectura con arte y naturaleza, todo en un espacio relativamente compacto pero lleno de detalles simbólicos.
Puedes visitarlo en su esplendor si pagas unos cinco euros por la entrada. Tiene un inconveniente, y es que en día señalados hay mucha cola.

Alrededor del jardín de Yuyuan tienes un curioso bazar y un mercado de comida que tienen tanto de preciosidad como de masificación si vas en fiestas señaladas o fin de semana.
En cualquier caso, merece mucho la pena pasear por la zona, y si vas en las horas que no coincidan con el almuerzo, podrás probar algunas delicias locales en los puestos de comida.
Uno de los distritos más bellos de toda Shanghái curiosamente no es chino, sino francés. Aunque eso es relativo, más bien es una mezcla entre el pasado colonial galo y una belleza arquitectónica a destacar. Accesible fácilmente desde la estación de metro de South Shaanxi (陕西南路), es el sitio perfecto para perderse.
La Concesión Francesa de Shanghái es un recorrido de calles tranquilas con aire de café europeo y muchísima vegetación. Todo es muy de postal. Hay galerías de arte moderno y casas de época.

Y si paseas por Fuxing Road o Wukang Road es como viajar en el tiempo. Los edificios que te rodean son de estilo colonial francés, todos con cuidadísimos jardines y comercios de barrio.
Hay mucha caligrafía china tradicional y farolillos rojos. Ideal para perderse sin prisa.

Su belleza parte del siglo XIX y la década de 1940, cuando la concesión funcionaba como enclave internacional independiente dentro de China.
Dicho de otras maneras, era un lugar independiente del país, y eso la convirtió en refugio de revolucionarios, intelectuales o bohemios. De ahí viene su aire cosmopolita.

Y además no ha perdido parte de su magia, ya que por algún motivo que desconocemos, no está masificado este barrio.

Además, es el sitio perfecto para descansar. Hay bares preciosos de cervezas artesanales, restaurantes de dimsum familiares, tiendas de libros de barrio o una mezcla bohemia de arte que podríamos decir que es la Montmartre parisina de Shanghái.
El lado más futurista de Shanghái está en Pudong, ¿pero basta con verlo desde el río? Sin duda su imagen más espectacular es desde lejos. Los rascacielos imposibles, las luces de neón y esa panorámica tan de la Asia moderna. Si te metes en su amasijo de acero y hormigón, Pudong es puro lujo.
Al ser un distrito tan financiero y ante todo moderno, no esperes encontrar historia. La torre de la Perla Oriental, el símbolo del poder en Shanghái, es el epicentro de todo, y el barrio se llama Lujiazui, junto al río Huangpu. Hay un mirador, pero caminar desde abajo es más impactante.

Sin prisas, es posible caminar por la ribera al atardecer frente al Bund. Siempre teniendo en cuenta que Pudong es algo exclusiva y cara, pero en metro es fácil. Nuestra recomendación es que la disfrutes desde abajo y ante todo caminando por el río.
La ciudad más poblada de China es el verdadero paraíso de los amantes de compras. Tienes absolutamente de todo, desde mercadillos tradicionales con figuras hasta diseño local. Sin embargo, muchos turistas caen en la trampa de lo masificado.
La avenida Nanjing, sobre todo su zona este, es un buen lugar si deseas adquirir productos internacionales. Pero ten en cuenta que suelen ser más caros que en Europa u otros lugares de Asia, a menos que desees marcas chinas. En ese caso, todo será económico.

A nivel turístico, el bazar cercano al jardín de Yuyuan ofrece muchas baratijas, souvenirs y artículos caros como joyería de jade, teteras y estuches de caligrafía china. Al haber tantísimo turista, los precios suelen ser poco baratos. Y hay que regatear.

En la línea 2 de metro, justo en la estación de Shanghai Science and Technology se encuentra en un subterráneo la galería AP Plaza. Allí abundan las imitaciones, ropa de marcas locales chinas a buen precio, tecnología y mucho más. ¿Vale la pena? Quizás no. Es demasiado turístico y los precios no son tan buenos. Si además de pensar en qué ver en Shanghái planteas ir de compras, la ciudad es muy gratificante. Pero lo de las falsificaciones es mejor obviarlo. Sobre todo siendo turista.
La capital financiera de China es una ciudad sin un centro definido, pero para visitar Shanghái te recomendamos al menos dos días, aunque te ofrecemos una propuesta recortada de un día, que es lo que suele cundir si llegas en tren desde Pekín. Ten en cuenta la ubicación de tu hotel, que será algo determinante. Te lo explicamos en nuestra guía de dónde alojarte en Shanghái.
Te dejamos un mapa con todos los puntos de interés de los que te hemos hablado en esta guía para saber qué ver en Shanghái. [Haz click en la imagen y te llevará a una nueva ventana de google maps]