Cameron Highlands con mochila: plantaciones de té y senderismo

Mi cabezón en la foto
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Tras un infructuoso y decepcionante paso por Ipoh, debido en parte a un repentino catarro que me mantuvo casi dos días en la cama, decidimos seguir el viaje poniendo rumbo hacia las tierras altas de Malasia. Situadas en el centro-norte de la parte peninsular, las Cameron Highlands son todavía un remanso de paz y aire fresco, y a una altura de entre 1100 y 1600 metros que hacen que sea, además del destino perfecto en el que refugiarse del sofocante sol del resto del país, un lugar idóneo para las plantaciones de té. En los últimos años el paisaje se ha transformado muchísimo, sobretodo debido a la avalancha de turismo local que huye de las altas temperaturas, pero aún así, a pesar de algunos edificios modernos y construcciones recientes que parece que no pintan nada ahí, el ambiente sigue siendo apacible, de momento…

Plantaciones de té BOH en Cameron Highlands
Plantaciones de té BOH en Cameron Highlands

Pese a que durante nuestros viajes por India y Sri Lanka vimos en repetidas ocasiones plantaciones de té (Darjeeling, Ooty y Munnar, Nuwara Eliya…) y no teníamos especial interés en volver a ver los mismos paisajes, el hecho de pasar unos días a unos cuantos grados menos nos terminó seduciendo y allá que nos fuimos.

Cameron Highlands

Decidimos alojarnos en Tanah Rata, una localidad pequeña, cuya calle principal alberga la estación de autobuses, la mayoría de restaurantes y algún lugar en el que hacerse un masaje. No es extraño salir a pasear y ver la calle llena de locales y turistas cuando estos no se encuentran haciendo alguna de tantas excursiones que se pueden realizar. Y es que en las Cameron Highlands uno puede estar entretenido durante muchos días.

Trekking en Cameron Highlands

Lo primero que hicimos, tras un día de reposo absoluto recuperándome del maldito catarro, fue salir a explorar la jungla por los alrededores de Tanah Rata. Son muchas las rutas que se pueden seguir haciendo senderismo por Cameron Highlands y los propietarios de las guesthouse, o sus mismas paredes llenas de murales, se encargarán de hacer que las conozcáis y os describirán al detalle qué caminos seguir para no perderos. En total hay alrededor de 11 rutas y de entre todas finalmente nosotros elegimos la número diez. No recuerdo exactamente por qué, pero conociéndonos seguro que alguien nos dijo que no era excesivamente complicada o larga.

Salimos a media mañana después de desayunar y no nos costó demasiado encontrar el inicio del camino siguiendo las indicaciones que nos habían dado previamente. Tras pasar unos jardines, nos metimos de lleno en la jungla.

Empieza el trekking por Cameron Highlands
Empieza el trekking por Cameron Highlands

Impresiona ver como andando unos pocos metros uno tiene la sensación de estar en medio de la selva, pues la densidad de la vegetación impide ver nada de lo que hay alrededor a escasos kilómetros. Empezamos a andar por un camino bien señalizado y no demasiado complicado de recorrer, exceptuando alguna que otra empinada subida que nos dejó sin aliento y algunos tramos que el temporal había perjudicado.

Todo bien señalizado
Todo bien señalizado
Algunos tramos menos accesibles
Algunos tramos menos accesibles

El paisaje, que nos recordó muchísimo al Parque Nacional de Penang, era precioso, infinitas tonalidades de verde miraras donde miraras, cosa que nos mantuvo distraídos gran parte del rato con las cámaras y las tomas. Los animales, si los había no se acercaron, tan solo las gigantescas hormigas que de vez en cuando hacían acto de presencia en mitad del camino y los pesados mosquitos nos hacían algo de compañía.

Algo más de una hora más tarde llegamos a la parte más alta donde había una torre de electricidad, y tal y como habíamos visto en el mapa, pasamos por abajo y salimos por la otra parte.

Vistas desde arriba
Vistas desde arriba
La torre de electricidad
La torre de electricidad

Bajar no fue mucho más sencillo pues las lluvias de los últimos días habían dejado el camino de fango peligrosamente resbaladizo y a punto estuvimos de dar algún traspiés y dañarnos el tobillo. Algunos tramos, con una capa muy gorda de hojas caídas se movían tanto al poner los pies encima que daba la sensación de estar andando sobre una cama elástica.

Ahora toca bajar
Ahora toca bajar
Atrás dejamos la torre de electricidad
Atrás dejamos la torre de electricidad
El terrible cambio que están sufriendo algunas zonas
El terrible cambio que están sufriendo algunas zonas

En total fueron alrededor de tres horas de paseo en las que la lluvia, que amenazó con hacer acto de presencia en alguna ocasión con cuatro gotas, no llegó a molestarnos. Agradecimos el poder estirar las piernas, haber disfrutado del paisaje y sobretodo el no habernos muerto de calor en el intento.

Plantaciones de té de Cameron Highlands

El día siguiente decidimos salir a ver alguna de las famosas plantaciones de té de Cameron Highlands y de entre los varios sitios que había elegimos la popular BOH, al norte de Tanah Ratah. Para llegar hasta allí uno puede hacerlo en taxi o dentro de uno de los tours que se organizan por la zona, pero lo más económico es hacerlo por cuenta propia y como siempre eso significa ir en transporte público, en este caso el bus (o siempre está la opción de hacer dedo).

Esperando el autobús
Esperando el autobús

Cuando el autobús nos dejó en la carretera principal nos metimos en otra más pequeña y de repente nos vimos en medio de las plantaciones de té. El tramo hasta la factoría era algo largo, si no recuerdo mal eran unos tres kilómetros, pero preferimos hacerlos andando a hacer autoestop porque así podíamos ver el paisaje con tranquilidad. Además casi todo el camino era cuesta abajo.

En busca de las plantaciones de té
En busca de las plantaciones de té

Tal y como nos imaginábamos, el lugar nos recordó tremendamente a las plantaciones que ya habíamos visto en India y Sri Lanka, pero eso no fue excusa para que Toni no parara en cada curva a hacer decenas de fotos. Toda la extensión hasta donde alcanzaba nuestra vista eran plantaciones de té. El diverso paisaje del día anterior chocaba con la uniformidad del que teníamos ahora delante; miles de arbustos de no más de un metro de alto formaban aquel monótono paisaje y entre medias, caminos para que pasaran algunos de los trabajadores que cargaban con el té.

Las increíbles vistas
Las increíbles vistas
Más vistas preciosas
Más vistas preciosas
Los populares campos de té de Cameron Highlands
Los populares campos de té de Cameron Highlands
Mi cabezón en la foto
Mi cabezón en la foto
Seguimos subiendo
Seguimos subiendo

Tras pasar por el poblado de los trabajadores, en el que había incluso un templo hindú, llegamos a la factoría, situada en una colina desde la que se tenían las mejores vistas de las plantaciones. En el edificio, decorado con murales que hablaban acerca de la compañía, hay una barra en la que puedes pedir y probar el té en alguna de su infinidad de variaciones aromáticas y además puedes acompañarlo de algo de comida o un dulce. El almuerzo además, lo puedes disfrutar desde la terraza en la que estás al aire libre y viendo las plantaciones de té.

El poblado de los trabajadores
El poblado de los trabajadores
La entrada de la factoría
La entrada de la factoría
Vistas desde la terraza
Vistas desde la terraza
Interior del edificio
Interior del edificio

A la vuelta decidimos intentar hacer autoestop hasta la carretera principal, porque ahora el camino era cuesta arriba y ya estábamos un poco cansados. Para nuestra sorpresa el primer coche al que le hicimos un gesto paro y nos llevó muy amablemente. La lástima fue no ir con ellos hasta Tanah Rata pensando que el autobús pasaría con bastante frecuencia, pero si vais a hacer lo mismo ya os avisamos de que el bus puede tardar hasta 3 horas ni más ni menos, que fue el tiempo que esperamos sentados en la parada. Así que, teniendo en cuenta la amabilidad de los malayos, creo que es mucho mejor la opción de hacer dedo si no quieres pagar el taxi.

Aquí esperamos tres horas
Aquí esperamos tres horas

Excursiones organizadas

Además de las caminatas y las plantaciones de té, en Cameron Highlands es posible visitar plantaciones de fresas, granjas de mariposas o salir a buscar la raflesia, la flor más grande del mundo. Desde casi cualquier hostal os pueden incluir en alguna de las excursiones organizadas que se realizan a diario a ver los alrededores. Dependiendo del numero de visitas, o de gente, el precio es más o menos elevado, pero teniendo en cuenta lo fácil que resulto para nosotros haciéndolo por nuestra cuenta, recomendamos ir por libre.

Datos prácticos de Cameron Highlands:

  • Bus Ipoh – Tanah Rata: 18 ringgits
  • Dónde dormir: Cameronian Inn
  • Nuestros restaurantes favoritos en Tanah Rata: Los indios Singh chapati Urban y Kumar’s
  • Bus hasta plantaciones de té: 3 ringgits

Localizaciones

1 comentario
  1. BebiendoTe dice

    Que paisajes, que maravilla y que suerte poder estar allí. No lo comentáis pero es un pecado irse de allí sin haber probado un té :-)

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