Perhentian islands con mochila: descanso y snorkeling

Vista desde el agua
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Cuando todavía no conocía Pulau Perhentian e intentaba evocar el lugar, lo primero que me venía a la mente, fruto de la  lectura de la experiencia de otros viajeros y haber visto muchas fotos por internet, era la palabra paraíso. Todo el mundo hablaba maravillas de sus playas, su fondo marino y su ambiente, y todos parecían quedar prendados de este destino de Malasia. Sin embargo ahora, unos meses después de nuestro paso por las populares Islas Perhentian, cuando recuerdo esa semana lo primero que pienso es en descanso: siete días de tranquilidad en los que la lectura, los paseos por la jungla justos para llegar a la playa y algunos ratos de snorkel eran el máximo ejercicio que estábamos dispuestos a tolerar.

Bienvenidos a las islas Perhentian
Bienvenidos a las islas Perhentian

Perhentian islands

Las principales islas de Perhentian, situadas en el mar de China, son dos: Pulau Perhentian Besar, la más grande y Pulau Perhentian Kecil, su hermana pequeña. La principal diferencia entre ambas, dicen, es que la primera tiene un ambiente más tranquilo, alojamientos más cómodos y es más frecuentada por familias de viajeros, aunque la pura verdad es que nosotros no llegamos a verla. La segunda sin embargo, con hostales algo más básicos, es más popular entre los mochileros y viajeros de bajo presupuesto y el ambiente, sin llegar a ser como el de muchas playas de Tailandia en las que reina la fiesta, es más animado. En ésta las playas más destacadas son dos, al sudeste Long beach,  grande y con muchos restaurantes y Coral beach, al sudoeste y mochilera por excelencia. Ambas islas se encuentran muy cerca la una de la otra y es posible cruzar a la opuesta para descubrirla en un taxiboat.

Las casualidades de la vida, o más bien la propia improvisación del viaje, hicieron que llegáramos a Kuala Besut, el puerto desde donde se desembarca para ir a las Islas Perhentian, un viernes por la tarde, justo cuando todos los locales de la zona llegan para pasar el fin de semana en las islas. Pese a que habíamos indagado más bien poco acerca de los alojamientos y no llevábamos nada reservado, habíamos decidido que nos alojaríamos en Coral beach, pero la falta de organización nos hizo estar algo más de media hora al teléfono buscando habitación cuando ya estábamos a punto de subir a la lancha. Todos los alojamientos estaban llenos, así que a última hora andábamos llamando a los de las otras playas también.

El puerto de Kuala Besut
El puerto de Kuala Besut

Es así como de casualidad terminamos alojándonos en D’Lagoon, el único sitio de la isla en el que parecía quedar una habitación vacía a esas horas de la tarde de un viernes. Al principio, estar en una pequeña playa al noreste de la isla y aislada de todo lo demás no nos pareció atractivo, sin embargo a lo largo de nuestra estancia nos dimos cuenta de que no haber organizado nada fue lo mejor que nos había podido pasar, pues en pocos lugares hubiésemos tenido unos días de descanso como los que tuvimos allí.

Por suerte cuando la lancha se puso en marcha ya teníamos reservada una cabañita en el alojamiento y tras un suspiro de alivio, embarcamos e intentamos disfrutar del trayecto. Sin embargo, tratar de gozar de aquel trayecto era como intentar hacerlo en una atracción de feria pues el oleaje, junto a la velocidad de la lancha y la temeridad del conductor hicieron que aquello fuese lo más parecido a montar en el Tutuki splash de Port Aventura. Divertido sí, pero yo no podía dejar de mirar a la pareja de niños que se lo pasaban pipa en la parte delantera de la lancha ante la impasibilidad de la madre que parecía tener demasiado claro que sus hijos no iban a salir volando.

De camino a la isla
De camino a la isla
Los temerarios niños
Los temerarios niños

Lo primero que nos sorprendió de las Islas Perhentian cuando todavía estábamos montados en el bote, fue la densa vegetación de ambas. Tan solo en las playas y las zonas cercanas se podía ver a gente y alojamientos, pero el resto era un espeso manto verde que cubría cuanto alcanzaba nuestra vista. Y eso que según habíamos leído, las islas Perhentian empiezan a notar esa trágica transformación que parece inherente a los destinos paradisíacos. Poco a poco el conductor nos fue dejando a cada uno en su sitio y cuando llegó nuestro turno, casi los últimos, tuvimos que hacer un gran esfuerzo por no perder el equilibrio saltando desde la lancha al bote de los propietarios de D’lagoon que vinieron a recogernos a unos 20 metros de la playa.

Desde el momento en el que pisamos la pequeña calita mis recuerdo se funden en una maraña de imágenes de nosotros tumbados en la hamaca,  libros de páginas sueltas, gafas de buceo, coral vivo, coral muerto, coloridos peces, tiburones, jungla y varanos, muchos varanos.

D'lagoon desde nuestra primera cabaña
D’lagoon desde nuestra primera cabaña

Pese a que durante los fines de semana el alojamiento estaba lleno de gente y los locales pasaban el día entre tirolinas y atronadores karaokes, la sensación general fue de descanso, además tan solo teníamos que andar diez minutos por la selva para llegar a alguna playa preciosa y vacía. El ambiente del alojamiento era bueno, cosa que compensaba la ausencia total de cerveza (además a mí me conquistó con su máquina para rellenar botellas de agua y el reciclaje) y aunque no hizo el mejor tiempo de todo el viaje, los ratos de sol fueron suficientes para que pudiésemos disfrutar de las playas que teníamos cerca.

Las playas de Perhentian

No se si por el tiempo que hacía esa semana o por la zona en la que está D’lagoon, pero la mayoría de las veces el mar en esa playita estaba picado y la visibilidad era muy mala. Pero como no hay mal que por bien no venga, eso nos obligó a salir de allí y buscar otras zonas. Justo detrás del alojamiento tan solo hay jungla, solo hay que dar unos escasos 20 pasos para toparse de bruces con la espesura cuya única manera de atravesarla es por un par de estrechos senderos. Pues siguiendo esos caminos se llega a un par de playas tan sorprendentes por su belleza como por la ausencia de personas, y eso que no son ningún secreto pues están perfectamente señalizadas: Turtle beach y Adan and Eve, nuestra favorita.

Sendero en la jungla para ir a ver las playas
Sendero en la jungla para ir a ver las playas

Turtle beach

Ambas son pequeñas y tranquilas, pero la primera en vez de arena está cubierta de coral muerto, cosa que no la hace tan confortable para descansar pero que ayuda a que la visibilidad a la hora de hacer snorkel sea bastante buena. En esta playa vimos tiburones pequeños incluso desde fuera del agua pues nadaban a menos de un metro de la orilla.

Turtle beach
Turtle beach

Adan and Eve beach

Sin embargo nuestra favorita fue Adán y Eva pues como su nombre indica, aquello es un verdadero paraíso terrenal. Cuando uno llega al final del sendero en la jungla, aparta las últimas ramas de los árboles y la ve, solo puede rendirse ante su belleza y disfrutarla. Cualquier descripción que yo haga sería injusta y faltarían palabras, así que juzgad por vosotros mismos.

Preciosa y vacía Adam and Eve beach
Preciosa y vacía Adam and Eve beach
Vista desde las rocas
Vista desde las rocas

La arena no puede ser más blanca ni el decorado trasero más virgen y verde. Allí pasamos horas leyendo, escuchando música o simplemente relajándonos a la sombra de aquellos enormes árboles, casi nadie llegaba hasta allí a interrumpir nuestra calma, pues desde las playas más grandes había que andar casi una hora por la jungla. Tan solo muy de vez en cuando veíamos aparecer a algún viajero de entre la espesura con la boca tan abierta como la debimos tener nosotros la primera vez que la pisamos, y no por el cansancio.

Vista desde el agua
Vista desde el agua

Allí hicimos también buen uso de nuestro equipo de snorkel. Pese a que en los primeros 5-10 metros más cerca de la orilla solo hay coral muerto, una vez pasada la zona se empieza a ver coral vivo, miles de peces de colores (y algún trigger), tiburones  e incluso nuestra amiga Ivonne aseguró que había visto un enorme napoleón. Suficiente para pasar mañanas enteras del agua a la arena y de la arena al agua.

Bajo del mar...
Bajo del mar…

Long beach

De nuestra visita a Long beach poco podemos contar. Hasta allí fuimos tras casi una hora andando por la jungla y con un sol abrasador porque necesitábamos ir a comprar a alguna tienda y en D’lagoon no había nada. Aprovechando que llegamos a mediodía comimos allí.

Loooong way hasta llegar a Long Beach
Loooong way hasta llegar a Long Beach

La playa es mucho más grande y está repleta de restaurantes, decenas de ellos, pese a que no se veía mucha gente a mediados de abril. Los conductores de los taxiboat esperaban debajo de los toldos a sus clientes, los varanos huían despavoridos cuando nos acercábamos y los turistas se tostaban al sol. Nada de lo que vimos durante las escasas dos horas que estuvimos allí nos hizo arrepentirnos de estar en nuestra pequeña playita del norte, aunque tener tanta variedad para comer hubiese estado muy bien…

En Long beach volvimos a ver a gente...
En Long beach volvimos a ver a gente…
Long beach
Long beach

Excursiones y actividades

Pese a que nosotros no lo hicimos porque dedicamos la semana a relajarnos al máximo, en las islas Perhentian hay actividades para los culos más inquietos.

Para empezar es un lugar en el que se puede realizar buceo con botella, bien para sacarse algún título o para hacer inmersiones. En D’lagoon la hija del propietario daba clases y salía cada día con el barco para hacer algún buceíto con viajeros, viendo lo que se veía a escasos metros de la arena, bajar al fondo seguro que debía ser impresionante.

Hay también muchos puntos de snorkel en los que se pueden ver además de muchos tipos de peces, tortugas, por ello las excursiones en barco que paran en varios de ellos son muy populares y se pueden contratar desde el propio alojamiento muchas veces. Nosotros finalmente no lo hicimos porque el tiempo estaba raro siempre por las mañanas, aunque reconozco que  me quedé con la espinita clavada. De todos modos nuestro primer encuentro con una tortuga marina no tardaría tanto en llegar, pero sería ya en Tioman…

Como veis las islas Perhentian son aptas para todo el publico: bolsillos más llenos o presupuestos ajustados, gente con ganas de descansar o con ganas de realizar actividades y para los amantes de la playa y los de la jungla. Si estas islas están entre los lugares que habéis elegido visitar de Malasia estos han sido nuestros humildes consejos, esperamos que os vayáis de allí con las energías tan renovadas como lo hicimos nosotros. Y ahora ¡A disfrutar!

Datos prácticos de las islas Perhentian:

  • ¿Cómo llegar? Desde el puerto de Kuala Besut se pilla la lancha
  • Principales islas: Perhentian Kecil de ambiente más mochilero y Perhentian Besar, con alojamientos más confortables y ambiente algo más familiar.
  • Tasa de entrada al Parque Nacional Marino de Redang: 5 ringgits que os cobrarán a la entrada del puerto.
  • Alojamiento recomendado: D’Lagoon
  • ¿Cuándo ir? La época seca es entre Abril y Octubre.
  • Si llegas viernes o en fin de semana te recomendamos llamar y reservar antes el alojamiento (aunque la pura verdad es que nuestra estancia en las islas Perhentian no hubiese sido igual si no nos hubiesen fallado los planes iniciales)
  • Playas para hacer snorkel: Adam and Eve y Turtle beach
  • Dinero: saca todo el dinero que vayas a necesitar durante tu estancia porque NO HAY CAJEROS
2 Comentarios
  1. lispaulis dice

    Hola! Qué tal es el wifi en Kecil chicos? voy a estar trabajando online desde allí una o dos semanas y me gustaría saber si realmente es viable! gracias :) Se ven increíbles estas islas. 

    1. Toni dice

      No recuerdo exactamente cómo era la conexión allí, pero aquí en Kapas funciona muy bien la compañía CELCOM. Quizá en Perhentians tenga buena cobertur; mira en su web que suele venir un mapa con las conexiones 3G/4G.

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