Etapa 15. Hué – Hoi an. Ruta en moto por Vietnam

Arrastrando la moto...
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Tras más de una semana de descanso en Hué, disfrutando del sol cuando éste se dejaba ver, visitando cada rincón de la zona y gozando de la comida de todas las nacionalidades que ofrece la ciudad, nos vimos por fin con suficientes fuerzas para seguir rodando por Vietnam. Alguna fiesta intercalada para celebrar la entrada de año nuevo había ayudado a mejorar nuestro estado de ánimo que, tras más de un mes de viaje por el país sin que el tiempo estuviese acompañando especialmente, empezaba a decaer.

Entre las opciones de cual debía ser la siguiente parada se encontraba Da Nang, otra ciudad costera famosa por las montañas de mármol cercanas, algunos templos y un museo cham, pero un no demasiado convencido Toni que ya la había visitado con anterioridad hizo que nos decantáramos finalmente por ir directamente a Hoi An. Además, tampoco íbamos a disfrutar de sus playas, otra de sus atracciones.

Las montañas de mármol
Las montañas de mármol

Lo que en un principio se intuía como un viaje de 143 km que no podía durar más de tres horas terminó siendo uno de los días más largos e insoportables de la ruta. La lluvia, una caprichosa moto que quiso dar problemas en los peores momentos y la incapacidad de encontrar un lugar en que nos los solucionaran, hizo que la jornada se alargara hasta más de ocho horas llegando a Hoi An de noche, cansados y mojados.

La lluvia hace su aparición de nuevo
La lluvia hace su aparición de nuevo

Pese a que en Hué habíamos dejado la moto un par de días en el taller para que le hiciesen un repaso general dejándola literalmente en el chasis, nuestra querida Km0, tras tantos días de descanso, no estuvo dispuesta a ponernos las cosas fáciles y no tardó muchos kilómetros en darnos el primer problema.

El primer mecánico que se puso con la moto
El primer mecánico que se puso con la moto

De repente la moto dejó de funcionar, en medio de un tramo de carretera a medio asfaltar entre dos pueblos y cuando empezaba a llover más fuerte. Nuestros intentos por hacernos entender en vietnamita se vieron frustrados viendo que cada vez que preguntábamos por un taller nos enviaban en una dirección distinta. Hasta tres veces cambiamos el rumbo arrastrando la moto debajo del agua. Aquello resultaba desesperante.

Arrastrando la moto...
Arrastrando la moto…

Finalmente encontramos un taller y el hombrecillo que había, perdido entre un montón de ruedas, asientos y herramientas, entendió enseguida por los gestos de Toni que el problema debía ser algún cable del manillar que se apresuró a poner en sus sitio mientras nosotros nos hacíamos un hueco entre las gallinas para protegernos de la lluvia.

Y en el segundo mecánico
Y en el segundo mecánico

Cuando, unos 15 minutos más tarde, vimos que la moto volvía a funcionar, dimos un brinco de alegría y nos pusimos en marcha corriendo como si presintiéramos que en breves se volviera a estropear y quisiéramos adelantar lo máximo posible.

Nuestros peores presagios se hicieron realidad y tan solo un par de kilómetros o tres después el acelerador volvió a dejar de funcionar. Fue una larga bajada la que nos ayudó a llegar hasta el siguiente pueblo debido a la velocidad que había cogido la moto.

El pueblecito, de cuyo nombre no consigo acordarme, pequeño, vacío y triste, parecía que no nos iba a ofrecer lo que necesitábamos de él: otro taller. Todos los que vimos estaban cerrados, hasta tres sitios preguntamos antes de encontrar uno en el que alguien nos atendiese y entendiese, aunque esto último a duras penas. El gesto de su cabeza nos hizo entender que tenía la solución a nuestro problema, pero las 4 horas que nos hizo esperar confirmó que éste no se encontraba cerca. Por lo que dedujimos, el cable que el primer señor había intentado arreglar estaba destrozado y habían tenido que cambiarlo, pero dónde fueron a conseguirlo es otra cuestión…

A media tarde pudimos por fin reemprender el viaje hasta Hoi An, o prácticamente empezar, pues apenas nos habíamos alejado de Hué, y bien entrada la noche, atravesábamos los oscuros campos de arroz que precedían a la ciudad. Hastiados, empapados y hambrientos, nos metimos de cabeza en la homestay en la que nos íbamos a alojar casi sin disfrutar del hecho que habíamos llegado a una de las ciudades más bonitas de Vientam. El día siguiente saldríamos a descubrir este patrimonio de la humanidad, por ese día ya teníamos bastante.

De ruta en dirección Hoi An
De ruta en dirección Hoi An

Datos prácticos:

  • 143km con lluvia pero por buenas carreteras
  • Nos alojamos en Vesper homestay, 15$ la habitación doble.

Nuestra ruta en wikiloc:

2 Comentarios
  1. Alicia dice

    Hola menudas aventuras que recorréis que envidia!!! Mi pareja y yo viajaremos a Vietnam este año y queremos hacer de sur a norte en moto. Quería preguntaros si mas menos se puede comprar la moto en cualquier pueblo, en nuestro caso nos gustaría comprarla en Dalat y comenzar ahí la aventura y por lo que veo las distancias no son exactamente las horas que marca el google maps no nos podemos fiar mucho de eso??? Gracias

    1. Toni dice

      Pues no se si en Dalat puedes comprarla, pero en Hanoi y Ho Chi Minh seguro que las encuentras.

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