CON MOCHILA

Viaje a Japón

De la quietud del Zen al vértigo de Tokio

No es casualidad que Japón, la mítica tierra del Sol Naciente, se encuentre situada en extremo Oriente. Justo donde Asia se termina y ya no hay nada más allá, solo las aguas del océano Pacífico. Porque Japón es un país de extremos. Y, sobre todo, lejano. En más de un sentido.

El archipiélago nipón y sus habitantes funcionan de manera diferente al resto del mundo, con su propio ritmo y sus propias reglas. Como si fueran una especie de islas Galápagos en versión oriental. Probablemente, para qué negarlo, eso es lo que lo hace tan irresistiblemente interesante.

// enfoca tu viaje a Japón

Qué ver en Japón: las cuatro caras del país del Sol Naciente

Japón es un lugar lleno de secretos, donde a menudo lo mejor se esconde bajo la superficie. Hay que saber dónde y cómo mirar, porque más allá del deslumbrante esplendor de las grandes ciudades nos aguarda un Japón oculto, profundo, muy diferente a la imagen que tenemos de él en Occidente. También, a veces, un Japón congelado en el tiempo, donde se sigue respirando el mismo aire que siglos atrás.

Ahí, entre las sombras sutiles de lo que no resulta evidente a primera vista, es donde reside su verdadero encanto. Aunque en ocasiones a los que venimos de fuera nos cueste un poco desentrañar el enigma. Pero, a fin de cuentas… ¡esa es parte de la gracia!

Y es que Japón no es un país muy extenso, pero es tremendamente polifacético. Por eso preguntarse qué ver en Japón se queda corto: hay muchos japones distintos, a veces incluso antagónicos entre sí, y mil maneras de descubrirlos. No importa qué tipo de viajero seas, en estas islas del Sol Naciente vas a encontrar algo que te encante.

Puede ser la paz de los templos de Kioto, o la locura de las calles de Tokio. Tal vez la silueta inconfundible del monte Fuji, o un tazón humeante de fideos ramen recién hechos. Lo hemos resumido en cuatro grandes caras, y Japón guarda en la manga del kimono algo especial para conquistarte en cada una de ellas, dalo por seguro.

Japón posmoderno

La jungla urbana de las megalópolis niponas

El Japón del siglo XXI tiene en la vibrante ciudad de Tokio -la capital del país- la joya de su corona. Esta auténtica megalópolis es prácticamente un país en sí mismo, con un alma que late a un ritmo diferente al del resto de Japón. Pero el eco de ese pulso frenético y caótico de la megaurbe tokiota, con sus rascacielos imposibles, sus trenes atestados de pasajeros y sus luces de neón, se deja notar también en otras grandes ciudades como Osaka o Yokohama.

Hablamos del Japón posmoderno, urbano y cosmopolita, con esas calles que parecen sacadas de una escena de Blade Runner o de cualquier película cyberpunk sobre futuros distópicos. A veces te hace sentir que estás en una realidad alternativa, distinta a cualquier otro lugar del planeta. Pero, en medio de la que tal vez sea la mayor jungla de asfalto del mundo, entre la marea humana que fluye por sus avenidas, este Japón urbanita encierra algunas sorpresas inesperadas.
Callejones con pequeñas casitas tradicionales, mercadillos de comida callejera o venerables templos centenarios comparten a menudo espacio con los grandes rascacielos y los trenes futuristas. Lo más viejo y lo más nuevo, todo junto y sin estridencias. Es precisamente este contraste lo que da sabor y color a este Japón posmoderno, y de esa mezcla nace una cultura urbana trepidante que traspasa las fronteras japonesas y roba corazones en todo el mundo.

Japón profundo

El encanto que se oculta más allá de lo evidente 

Una de las cosas que más sorprenden de Japón es que, en realidad, son dos países en uno, avanzando a velocidades muy distintas. Por un lado está el Japón posmoderno, urbano y frenético, centrado en Tokio. Y luego está el resto de Japón. Menos espectacular y grandioso, sí, pero también más tranquilo. Incluso bucólico. En contraste con la locura futurista de la capital, este Japón profundo a veces da la impresión de seguir anclado en la década de 1980.

Para encontrar el otro Japón, como a veces se lo denomina, hay que salir de Tokio e ir más allá… pero no mucho. Y es que la mayor parte del archipiélago nipón es un territorio montañoso, eminentemente rural, donde la vida transcurre a un ritmo diferente. Más pausado, más amable, más Zen.

Fuera de Tokio nos esperan ciudades de tamaño relativamente pequeño, manejables, donde se respira aire puro y la gente camina sin tantas prisas. Ciudades de provincias como Hiroshima, Fukuoka, o Nagasaki son un buen ejemplo de ello.

Pero el verdadero Japón es un país mucho más rural y provinciano de lo que parece a simple vista. Salpicado de pueblos y aldeas encantadores, con sus arrozales, sus bosquecillos de bambú y sus tradicionales altares para los dioses a la vera de los caminos. Un mundo idílico que parece sacado de una película de Hayao Miyazaki, pero que es tan auténtico y real como los neones de las grandes urbes. Si no más. Solo hay que ir a lugares como Takayama, Enoshima o Shirakawa Go para comprobarlo.

Por desgracia, el crecimiento desatado de Tokio amenaza con acabar con este Japón alternativo para siempre. Las ciudades de provincias y el mundo rural se vacían poco a poco, ya que los jóvenes emigran en masa a la capital en busca de oportunidades. Aunque el Japón profundo aún resiste, cada vez está más vacío. Hay que disfrutar de él mientras podamos.

Japón tradicional

Una cultura milenaria que sigue muy viva

Uno de los grandes atractivos de Japón es su cultura. La tierra del Sol Naciente es la patria del Zen, de la ceremonia del té, de las geishas, de los kimonos, de los cerezos en flor… de tantas y tantas cosas que a los occidentales nos fascinan desde tiempo inmemorial.

Pero, por una vez, no se trata de simples clichés para turistas. Anclados en su historia centenaria, el antiguo Japón y sus tradiciones siguen muy vivos en este siglo XXI. Por ejemplo, aunque ya no haya samuráis paseando por las calles, en cualquier rincón de una ciudad nipona nos podemos topar con una tienda que vende katanas auténticas, o darnos de bruces con las murallas de un imponente castillo.

El pulso de este Japón tradicional es especialmente palpable en ciudades como Kioto, Nikko o Kamakura. Y también en destinos como Matsumoto, Himeji o Kanazawa, con sus castillos y sus calles conservadas tal y como eran siglos atrás.

Pero, en realidad, el encanto del Japón tradicional aún puede sentirse y tocarse en muchos otros rincones del país. Y una de las mejores maneras de disfrutar del viaje es, precisamente, buscar estos ecos del pasado que se esconden aquí y allá.

Japón azul y verde

Paisajes únicos y naturaleza idílica

Japón es un país con una naturaleza exuberante. Cuajado de montañas y de frondosos bosques, la primera impresión que ofrece al observarlo desde la ventanilla del avión es la de un intenso verdor. Sin olvidar, por supuesto, la silueta del majestuoso monte Fuji, el volcán sagrado, que saluda al viajero al comenzar la maniobra de aterrizaje sobre Tokio.

Japón es verde, pero también es azul. Porque, allá donde estés, siempre vas a tener el mar cerca. Japón es un archipiélago con mil y una islas. Y, aunque sus playas en general no son gran cosa, sus costas nos ofrecen paisajes inolvidables. Acantilados espectaculares, islotes de formas imposibles y puestas de sol con el monte Fuji al fondo, emergiendo entre las olas.

La combinación de mar y montaña hace que Japón sea un destino perfecto para disfrutar de la naturaleza. Además, la experiencia puede adaptarse a todos los niveles, desde los paseos por el campo más casuales a las rutas de hiking más exigentes. Chichibu, un destino de montaña no lejos de Tokio, es buen ejemplo de ello.

Pero lo mejor de todo son las vistas. Porque, sinceramente, es difícil encontrar un país con un paisaje más pintoresco que Japón.

// a tener en cuenta si viajas a Japón

Japón no está tan lejos

Japón es un país que puede parecer demasiado lejano a ojos occidentales, pero también es un lugar muy tranquilo y seguro. Un destino que invita al viajero a descubrirlo por sí mismo, a su propio ritmo. Organizar un viaje a Japón no es nada complicado. Eso sí, antes de subirse al avión conviene tener algunas cosas en cuenta, para que una vez allí todo fluya mucho mejor.

eSIM

Una eSIM para Japón te lo pone fácil para estar siempre conectado

Cuatro estaciones

Primavera, verano, otoño e invierno ofrecen paisajes y experiencias muy diferentes.

Trenes

Recorrer Japón en tren es fácil y cómodo, si bien muy caro. Con el Japan Rail Pass es posible aliviar los precios.

Respeto

Amables y educados hasta el detalle. Devuélveles el gesto: nada de turista grosero.

Sin papeleras

Japón es tan limpio que apenas verás papeleras en la calle. Te tocará cargar con tu basura hasta el hotel.

Idioma

En Japón casi nadie habla inglés, así que vas a tener que echar mano del traductor del móvil

// lo imprescindible

Antes de tu viaje a Japón

Si eres ciudadano europeo (y de muchos otros países como Argentina o Perú) vas a estar exento del visado de Japón y tu permiso de estancia en este país será de 90 días si el motivo del viaje es turístico, visita a familiares, reuniones de negocios, asistencia a congresos u otras actividades no remuneradas.

Japón es un país muy seguro y organizado, pero su sanidad es privada y los costes médicos pueden ser elevados para los viajeros. Por eso, antes de viajar conviene revisar qué tipo de cobertura médica encaja mejor con tu viaje y valorar la opción de contar con un seguro para viajar a Japón que cubra posibles imprevistos durante la estancia.

Visado de Japón