15 ciudades de India con las que empezarás a conocer el país

15 ciudades de India para empezar a conocer el país
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Con una población que alcanza los 1300 millones de habitantes y una extensión de más de 3 millones de kilómetros cuadrados, India es el segundo país más poblado del mundo y se le conoce como el subcontinente asiático. Está compuesta por 29 estados y en su seno se hablan 22 idiomas nacionales (existiendo más de 1600) y entre las religiones que se practican se encuentran el hinduismo, el islam, el cristianismo, el sijismo y el budismo.

Variopinta e impactante como ningún otro país, India provoca sensaciones opuestas en los viajeros. Algunos quedan prendados desde el momento en que ponen un pie en ella volviendo a este destino una y otra vez, sin embargo otros no la soportan, la odian, la temen o la compadecen; y se van para no volver, a veces sin haber salido siquiera de su capital.

Pero India, con su miseria y su riqueza, es mucho más que Delhi y, con mucha paciencia, la mente abierta y ganas de comprenderla o de aceptar que es incomprensible, uno puede pasar de un bando a otro después de haber estado unas semanas en el país. O no. Nosotros nos quedamos siempre con el sabor agridulce que nos provoca esta tierra de contrastes: amor y odio.

Por todo lo comentado, cuando uno está preparando su primer viaje a India, le surgen muchísimas preguntas, como por ejemplo, por dónde empezar. La siguiente es una lista de 15 ciudades que consideramos que representan bastante bien lo que son las diferentes zonas de India, aunque hemos dejado fuera algunas que también consideramos imprescindibles. Seis viajes y muchas emociones son la fuente que hay detrás de ella. No son las mejores ni las peores, son 15 que no podemos olvidar.

15 ciudades de India

1. Jodhpur, la mejor fortaleza del Rajastán

Las ciudades del Rajastán tienen muchas cosas en común: estrechas callejuelas con incontables puestos de chai, mercados de especias, mucha gente, monos y camellos. El caos, la multitud y el clima árido hacen que en todas ellas termines teniendo una sensación muy parecida, y la fascinación y el agobio van muchas veces de la mano. Pero la primera ciudad de la que os vamos a hablar es inconfundible.

Jodhpur, con el fuerte Mehrangarh al fondo
Jodhpur, con el fuerte Mehrangarh al fondo

En lo alto de una colina, la fortaleza de Mehrangarh vigila Jodhpur. Desde las murallas del fuerte, uno de los más impresionantes del Rajastán, se aprecian el Palacio Umaid Bhawan, reconvertido en hotel de lujo, y el mausoleo Jaswant Thada. Y en las calles de la ciudad reina el caos mientras brilla el sol porque andar por sus laberínticos callejones significa saltar tenderetes, esquivar frenéticos rickshaws, sufrir por los perros callejeros y pedir permiso a las esmirriadas vacas para pasar. Vale la pena acercarse al Ghanta Ghar Clock Tower y curiosear en el mercado de Sadar market.

2. Varanasi, vida y muerte a orillas del Ganges

Hay que estar mentalmente preparado para afrontar una visita a la siguiente ciudad. La vida y la muerte caminan al compás a orillas del Ganges en Varanasi. Las cremaciones son, quizás, lo más impactante de esta ciudad sagrada, pero la supervivencia en las calles y los ghats al lado de la contaminada agua del río, donde la gente se baña y participa en ceremonias, impresiona mucho más.

El ganga arti en Varanasi
El ganga arti en Varanasi

Es imperdonable no sentarse y disfrutar viendo una Ganga Aarti en Dasaswamedh Ghat, y por supuesto tienes que dejarte llevar por la corriente humana y perderte entre el olor del incienso y la música del sitar.

3. Khajuraho, los templos del kamasutra

Khajuraho se mantiene impoluta a pesar de todo lo sucio que le puede pasar a uno por la cabeza. Sus templos hindúes, Patrimonio de la Humanidad, se han hecho famosos mundialmente por las esculturas eróticas esculpidas en sus paredes que, según dicen, se crearon para educar a los amantes y hoy en día no dejan indiferente a nadie.

Khajuraho, templos y kamasutra
Khajuraho, templos y kamasutra

Repartidos en varios grupos, la visita a los templos puede ocupar todo un día, sobretodo si se decide hacerlo con tranquilidad y en bicicleta, así que recomendamos pasar un par de noches. A medio camino entre Agra y Varanasi, este destino es un buen lugar en el que hacer un alto en el camino, que en India es muy largo…

3. Nashik, el Benarés del sur de India

Nashik es un destino alternativo y menos frecuentado por turistas extranjeros. El «Benarés del sur de India» es uno de los lugares sagrados donde se celebra el festival Kumbh Mela, una de las mayores peregrinaciones humanas que tiene lugar cada 12 años. Entre los encantos de esta pequeña ciudad se encuentra el Ganga Ghat, a orillas del río sagrado Godavari y rodeado de numerosos templos.

En los ghats de Nashik
En los ghats de Nashik

Sin embargo a nosotros nos atrajeron motivos menos divinos, porque Nashik es también la capital del vino, el destino que aparece en el mapa cuando de una cata se trata.

4. Aurangabad y las cuevas de Ellora

Las cuevas de Ellora son motivo suficiente para desplazarse hasta Aurangabad: nada más y nada menos que 34 templos excavados en la roca. Ellora era un centro comercial histórico importante de la región de Deccan, situada en una ruta comercial antigua del sur de Asia y las cuevas sirvieron de monasterios para monjes, templos para oraciones y un lugar para descanso de los peregrinos.

Cuevas budistas de Ellora
Cuevas budistas de Ellora

Pero es que además, en la misma zona se encuentran las cuevas de Ajanta, 29 grutas artificiales Patrimonio de la Humanidad.

5. Hampi, ruinas en otro planeta

Las ruinas de la antigua capital de Vijayanagar se extienden a lo largo de 26 km cuadrados y alquilar una bici o una moto en Hampi para descubrirlas es una de las actividades más mágicas de India. El extraordinario paisaje, descrito como marciano por muchos viajeros, es el resultado de la actividad volcánica de hace millones de años: mires donde mires verás enormes piedras erosionadas.

Templo Sri Virupaksha en Hampi
Templo Sri Virupaksha en Hampi

Una de las mejores vistas se obtiene desde lo alto de la colina de Anjanadri, donde está el templo de Hanuman. Y uno de los templos más visitados es el Virupaksha, dedicado al Shiva y Patrimonio de la humanidad.

6. Allepey o Alappuzzha, los backwaters de Kerala

Un viaje al sur de India debería incluir sí o sí una visita a los backwaters de Kerala, una extensa red de ríos con punto de partida en Alleppey (o Alapuzzha). Existen varias opciones para surcar las aguas de este laberinto de 900 km, desde pequeñas barcas con capacidad para unas pocas personas movidas por fibrosos remeros, hasta enormes embarcaciones con los que hacer un pequeño crucero.

Los backwaters de Kerala
Los backwaters de Kerala

Estos grandes barcos se llaman Kettuvallam y aunque en su día sirvieron como transporte de mercancía, al quedar obsoletos por la mayor rapidez del transporte por carretera, los propietarios se adaptaron a las circunstancias y los transformaron en casas flotantes.

7. Mamallapuram, templos tallados en roca

Mamallapuram es un pueblo costero del golfo de Bengala, en el estado de Tamil Nadu. La popularidad de este destino, que resulta evidente al ver la cantidad de alojamientos y tiendas para turistas que hay en él, es debida a un conjunto de esculturas y templos tallados en la roca.

Elefante de roca en Mamallapuram
Elefante de roca en Mamallapuram

Cinco rathas y el templo de la orilla son quizás los más impresionantes, pero la penitencia de Arjuna y la enorme bola de mantequilla de Krishna son también dignos de ver. Toda una ciudad de piedra.

8. Darjeeling, estación de montaña con vistas al Kandjenjunga

Puede que el nombre de esta ciudad te traiga a la cabeza a Owen Wilson o Adrien Brody, un tren, una historia un tanto bizarra y la India. Vale sí, lo reconozco, yo sí descubrí esta estación de montaña viendo Viaje a Darjeeling, película que recomendamos si estás a punto de emprender un viaje a India. Situado al nordeste del país, a 2134 metros de altura y perteneciente al estado de Bengala occidental, se encuentra Darjeeling, unos de nuestros destinos favoritos.

Paz y amor en Darjeeling
Paz y amor en Darjeeling

Rodeada de plantaciones de té, con espectaculares vistas del Himalaya y especialmente del Kandjenjunga, la ciudad nos pareció una frontera que separa la India caótica, desordenada e superpoblada, del estado más tranquilo que conocimos durante nuestro periplo por India: Sikkim.

9. Leh, el Himalaya

La capital de Ladakh se llama Leh, puesto comercial de la antigua ruta de la seda. Se encuentra al norte de India, en un valle de los Himalayas no muy lejos de picos de 7000 metros de altura. El paisaje de Ladakh cambia gradualmente al ritmo que transcurren los meses, pero si hay un color protagonista y que no podemos olvidar ese es el blanco de la nieve cubriendo cada escenario.

Leh, sin más
Leh, sin más

Popular por sus rutas de senderismo (como el trekking del Markha Valley), es un reto para los escaladores y un punto alejado en el mapa que desean alcanzar aquellos que quieren conocer todo sobre el gran subcontinente. Y es que, al igual que Sikkim, Ladakh no puede parecerse menos a sus estados vecinos pues en este las protagonistas son las gompas y las estupas budistas.

10. Delhi, el caos

Ardua, compleja, agotadora y a veces dolorosa. Así es Delhi, la capital de India. Una visita prácticamente inevitable y un lugar al que hay que aprender a querer. Ofrece mucho al viajero esta infinita urbe que, además de monumentos e historia, es como una inmensa ginkana con muchísimos obstáculos.

Delhi, la reina del caos
Delhi, la reina del caos

Dedica un par de días a la capital de India antes de emprender el viaje por el país, pero, si todavía no te sientes con fuerzas, deja la visita para el final.

11. Pushkar, ciudad sagrada

Pushkar es una ciudad sagrada con un lago rodeado de 52 ghats, donde los devotos hacen sus ofrendas y se bañan en sus aguas. Sin embargo, su popularidad ha incrementado el flujo del turismo y ha cambiado mucho en los últimos años. Algunos dirán que se ha modernizado y otros que ha perdido parte de su encanto.

Según cuenta la leyenda hindú (y la wikipedia), se cree que los dioses liberaron un cisne con un loto en el pico y allí donde el cisne dejara caer el loto, el dios Brahmā de cuatro cabezas haría un gran iagñá (ritual de sacrificio que se practica desde la época védica). El sitio donde cayó el loto se denominó Pushkar. Lo creamos o no, es lo de menos, pero lo que sí es cierto que es Pushkar a día de hoy sigue siendo una ciudad espiritual para los hindús.

Relax y buenas vistas en la ciudad sagrada de Pushkar
Relax y buenas vistas en la ciudad sagrada de Pushkar

12. Agra, visita el Taj Mahal

Hasta el Taj Mahal llega a diario gente de todas las partes del mundo que intenta sacar la mejor foto de esta maravilla desde casi cualquier perspectiva. El pueblo de Agra no ofrece mucho más, la verdad, aunque vale la pena subir a una de las centenares de destartaladas terrazas y contemplar las vistas de la cúpula del Taj Mahal mientras la luz del día lo permite.

Vista del Taj Mahal con los minaretes
Vista del Taj Mahal con los minaretes

Es también una buena idea dar un paseo por el Taj Ganj, en el que el canto a la oración te despierta y te recuerda cada pocas horas que estás en un barrio musulmán.

13. Calcuta, capital de Bengala Occidental

La pobreza de Calcuta asusta y estremece. En sus calles más ruinosas hay gente que vive en improvisadas casas de techos de lona y el cometido de la madre Teresa y su fama hacen que la ciudad se asocie siempre a miseria y enfermedad. La capital de Bengala Occidental es un lugar que sacude al viajero pero también llena de contrastes, pues es el hogar de muchos estudiantes y nunca ha dejado de ser punto de encuentro de artistas, intelectuales, escritores y gente del mundo de las artes.

Victoria Memorial de Calcuta
Victoria Memorial de Calcuta

A parte de ver la casa museo de la Madre Teresa, otra visita interesante es el Victoria Memorial, un edificio en honor a la reina de Inglaterra. Para comer no puedes perderte el Indian Coffee House, la vieja cafetería bohemia de Calcuta.

14. Goa, un poco de playa

Durante cuatro siglos fue colonia de Portugal y hoy en día es un destino de playa con una mezcla cultural que la diferencia del resto del país. Goa, ese pequeñísimo estado del oeste popularizado en los años sesenta por la comunidad hippie, es un destino de fiesta y descanso. Sin dejar de lado la parte cultural, puedes compaginar el recreo con visitas a alguna iglesia o catedral, algo que te sorprenderá si llevas ya unos meses por el país viendo templos hindúes por todas partes.

Vacas y bungalows, escena típica en las playas de Goa
Vacas y bungalows, escena típica en las playas de Goa

Entre sus playas más conocidas se encuentran Arambol, Anjuna y Palolem. ¿Cuantos días seguidos eres capaz de aguantar durmiendo en hamacas, paseando por la arena entre perros y vacas, bebiendo en los chiringuitos, viendo espectáculos de fuego y comiendo biryani?

15. Ooty o Munnar, un poco de aire fresco

Ooty y Munnar son dos estaciones de montaña en las que podrás respirar aire fresco en el sur de India. Pese a que se encuentran bastante cerca una de la otra, pertenecen a estados distintos, la primera a Tamil Nadu y la segunda a Kerala. Lo más popular en estos destinos es hacer una excursión y visitar las plantaciones de té, café y especias, un tipo de turismo rural muy tranquilo.

Ooty y Munar, un respiro de aire fresco
Ooty y Munar, un respiro de aire fresco

El frescor que durante el día se agradece se convierte en frío por la noche obligándote a desempolvar esa sudadera que guardas en la mochila y que ya pensabas que no ibas a utilizar.

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